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Artículos

 

Sacerdote Fundador de la Institución Juan XXIII (1921-2009)

EN EL BUEN SENTIDO DE LA PALABRA, BUENO

 

 

 

Paseando por el barrio del Zaidín, allá por los años sesenta, me encuentro con tantos  niños apedreando perros, que sentí la necesidad urgente de hacer algo por ellos. Me pedían alguna moneda, pero me acordé de un proverbio chino que dice, que si das un pez a un hombre, podrá comer un día, pero si le enseñas  a pescar, lo podrá hacer siempre.

 

 

Con estas palabras, Don Rogelio Macías, nos recordaba su primer contacto con el Zaidín. Y desde aquel día, no pudo cerrar los ojos a una realidad que le dolía. Tenía que transmitir a aquellos niños una esperanza, y no tuvo miedo. Salvando todas las dificultades, puso sus inquietudes en las manos de Dios, quien él sabia ciertamente, nunca abandona.

 

Educar. Enseñar. Esa fue la idea con la que soñó, al encontrarse con aquellos jóvenes, que pasaban sus días en la calle, sin más salida que la marginación, en unos años difíciles para todos. Desde entonces, se entregó en cuerpo y alma a una labor ingente y altruista. Sin medios económicos ningunos, “mi hermano me prestó 100.000 pesetas”, solía comentar, se rodeó de un grupo de buena gente que, de manera generosa, arrimó el hombro para sacar adelante el sueño de D. Rogelio: que todos los niños del Zaidín tuvieran acceso a la educación. Una educación que les permitiera abrirse camino en la vida. Una educación, que no se limitara a recibir nociones e informaciones, sino que también les ayudara a responder a preguntas sobre la verdad, sobre la verdad que pudiera guiar sus vidas. Quería una formación integral para los jóvenes, un desarrollo y perfeccionamiento de sus facultades intelectuales y morales.

Y de esta ardiente inquietud, nació el primer centro educativo. El Centro Docente Juan XXIII – Zaidín abre sus puertas en septiembre de 1964, aún sin terminar de construir. Pero su deseo no se quedó en el Zaidín  y, como si generosidad llamará a generosidad, lo llevó a la Chana y a Cartuja; niños también necesitados de una escuela, que encontraron en D. Rogelio, su más firme valedor. En estos casi cincuenta años, han recibido una formación integral como personas. Muchos padres confiaron y siguen confiando la educación de sus hijos a los Centros fundados por D. Rogelio. No sólo jóvenes de estos barrios, también niños de todos los pueblos vecinos, que configuran el cinturón geográfico de Granada, se han educado en ellos.  Una educación y una enseñanza, que les ha permitido realizar un trabajo, con el que dignamente vivir. Y así, no hay lugar, sea el que sea, donde no encontremos algún trabajador, que no haya sido antiguo alumno de “Juan XXIII”.

Su generosidad inconmensurable, se ha visto recompensada por la felicidad que veíamos en su rostro cada vez que, por realizarse alguna actividad o, simplemente, porque pasaba por los Colegios, se interesaba por cada uno de los niños que encontraba por los pasillos. Su mayor regalo fue la satisfacción de haber mejorado la vida de tantas generaciones de jóvenes, a los que entregó todos sus desvelos. Por ellos viven Juan XXIII  Zaidín,  La Chana y Cartuja, la obra más desinteresada de un hombre bueno. Con la humildad y la sencillez que siempre le caracterizó, nunca se vanaglorió de haber sido instrumento del Señor, en la realización de este proyecto humano y evangélico.

"Mamá no estés triste, seguro que Don Rogelio estará haciendo colegios en el Cielo"  Sara, 6 años.

Dibujo Centro Institución Juan XXIII de Granada.
Desde 1964 impartiendo valores, educación y formación.
Forjamos el Futuro y creamos Escuela.